Summary: | En este trabajo nos proponemos reflexionar acerca de cómo el carácter ontológicamente vulnerable y frágil de lo humano puede constituirse en un valor ético útil para guiar la práctica de cuidado en el final de la vida. Abordaremos en principio la distinción entre vulnerabilidad contextual y ontológica, para argumentar el carácter inherentemente frágil de la condición humana. Tomaremos la metáfora del sanador-herido como una de las fuentes a partir de las cuales la idea de vulnerabilidad se introduce como modelo de cuidado. Finalmente, expondremos algunas reflexiones acerca de cómo el cuidado en el final de la vida, propio de la filosofía hospice, permite pensar los alcances de la vulnerabilidad humana como un valor ético constitutivo de la práctica de cuidar. Entre las propuestas, creemos que la vulnerabilidad como valor ético justifica, por su carácter relacionalmente construido, el establecimiento de relaciones de ayuda simétricas y la necesidad de reconocer los propios límites.
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